jueves, 28 de mayo de 2009

Florencio Zaragoza "Carnavalero Empedernido"



Don Florencio Zaragoza es un carnavalero empedernido. Su filosofía personal se acopla exactamente al sentido de la fiesta de carnestolendas: alegre, despreocupado, festivo, simpático, desinhibido, y sano.

En sus mas de sesenta años de edad participó en carnavales durante cuarenta años y fue directivo de comité de Carnaval por lo menos veinte veces.

Le gusta la fiesta, la goza en grande y lo declara satisfecho: “El Carnaval es algo grande. Los he vivido y los he gozado desde que tengo memoria mas que ninguna otra fiesta. Yo gozo de ver como goza la gente”.

Miembro de una distinguida familia del Puerto, don Florencio toma su papel hasta donde le es posible desempeñarse como empresario y negociante y, en cuanto puede sin caretas, sin dobleces, deja tales complicaciones y se dedica a buscar el lado bueno de la vida, habiéndolo logrado con creces.

Por eso no falta a ningún carnaval. Se entrega al frenesí de la fiesta y anima su medio ambiente con su gran capacidad para comunicar alegría y diversión.

De mirada vivaz, sonrisa fácil y una energía física sorprendente se desplaza en el pueblo con agilidad, departiendo lo mismo con hombres de negocios que con vendedores ambulantes: no hay quién no lo conozca y menos que no lo reconozca.

¿Cuántas aventuras ha pasado? Definitivamente son incontables. Fue Rey del Carnaval en 1936, precisamente cuando la Majestad femenina fue Rosa María Peralta, con quién, por coincidencia, a la postre uniría su destino por el lazo matrimonial. Don Florencio lo recuerda y la cara se le ilumina. “Rosita desembarco frente al muelle fiscal, preciosa, radiante, y a mí me tocó recibirla. Fue un momento de gran emoción que nunca podré olvidar”.

“He vivido tantos carnavales-nos dice-que el recuerdo de cada uno se confunde en los demás y sólo me queda la seguridad de que todos han sido sensacionales”.

* Texto tomado del Suplemento, Carnaval Internacional Guaymas 80, Editado por el Comité Directo del Carnaval Guaymas en Febrero de 1980.

No hay comentarios:

Publicar un comentario