martes, 29 de julio de 2008

Glorario/"Alegoría"

....pero más dichoso de escenario ser,
la Avenida “Serdán” es todo placer
porque alegorías rodantes por ahí han de pasar,
y es cuanto a ti Guaymas, ha llegado tu Carnaval....
Alegoría, derivada del verbo griego allegoréo, que significa ‘hablar o explicar figuradamente’, la alegoría es una figura retórica que encadena varias metáforas para trasmitir un significado figurado y oculto.
Una de las alegorías más difundidas y asimiladas es la de la Justicia: una mujer con los ojos vendados (metáfora de la ecuanimidad) que sostiene una balanza (metáfora del equilibrio entre lo positivo y lo negativo, peso y contrapeso). Ligada al pensamiento y a las convenciones religiosas, la eucaristía católica puede entenderse como una dramatización alegórica: pan y vino (cuerpo y sangre de Cristo) que se ingieren para transustanciarse, para incorporar a Cristo. La alegoría recurre a menudo a la personificación y, además de a la metáfora, está muy próxima al símbolo —del que se diferencia por su valor más unívoco—, a géneros literarios como la fábula y la parábola y a la literatura de intención didáctica en general.
Figura de gran difusión durante la edad media, vale la pena conocer su uso en una obra como el Anticlaudiano de Alain de Lille, del siglo XII. Allí aparece el carro alegórico ideado por Fronesis (la Sabiduría) para viajar a los cielos y que construyen siete jóvenes (las siete Artes Liberales, atributos de Fronesis): la Gramática hace el timón, la Dialéctica el eje, la Retórica dora las piezas y las cuatro restantes —Aritmética, Música, Geometría y Astronomía— se ocupan de las cuatro ruedas. Los cinco sentidos, como caballos, componen el tiro. La alegoría del carro se remonta a fuentes antiguas y bíblicas y reaparece en Dante Alighieri en la imagen del carro de la Iglesia, con las virtudes teologales y las cardinales. También del siglo XII es la famosa alegoría sobre el amor Roman de la rose, de Guillaume de Lorris y Jean de Meun. En la literatura española, merecen citarse los Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, donde el prado es el paraíso, las fuentes los evangelios, las flores los nombres de la Virgen, o las aves los santos. La alegoría se prolonga entrecruzándose con el enigma en los emblemas, tan frecuentes en el renacimiento, donde a una imagen se le añade un lema que explica o insinúa la intención moral de la figura. Fueron famosos los del italiano Alciato, de gran popularidad en España donde, entre otras, se destacan las Emblemas moralizadas de Hernando de Soto (1599).
Una obra contemporánea como Paradiso, del escritor cubano José Lezama Lima, conjuga las fuentes alegóricas clásicas y medievales con su universo simbólico particular. Uno de los personajes principales de esta novela se llama, precisamente, Frónesis. La alegoría se vincula también con los libros donde domina el tono profético y de anticipación o la sátira de costumbres: es el caso de Rebelión en la granja, de George Orwell. En cine, Ana y los lobos, de Carlos Saura, alegoriza las fuerzas y poderes que sustentaron la conducta franquista en España.
Fuente:"Alegoría," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2008http://es.encarta.msn.com © 1997-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos

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